¿QUÉ ES LA MÚSICA PARA MÍ?
Siento que la música reúne dimensiones aparentemente inconexas, se vuelve puente entre lo individual y lo colectivo, involucrando la emocionalidad.
Una canción, una melodía, una cadencia, incluso golpear con un palo o tocar un ritmo junto a otres, puede generar en el receptor una imagen, poner palabras. Se trata de expresar de forma verbal y potencia no verbal un momento, una situación o pensamiento que de otra manera pasarían inadvertidos.
Por otro lado, la música es un motor que me hace tomar decisiones, recorrer caminos, situaciones y personas que de otra manera no hubiese descubierto. Me abre puertas, preguntas y disparadores a aspectos muy profundos y personales.
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ALGO DE MI RECORRIDO
Crecí en una casa en donde se escuchaba mucha música, casi todo el tiempo. Por otro lado, con mi viejo, músico de profesión, guitarrista y compositor, crecí asistiendo a ensayos, grabaciones y conciertos de algunos referentes del folklore argentino.
Transité la adolescencia en un 2001 arrasado y con este apareció la plaza, el tambor, la murga, el sentido de pertenencia, y la búsqueda de sentido, identidad y dirección. No pasó mucho tiempo para comenzar a tocar de manera comprometida y buscar otros escenarios, ampliar la paleta sonora y formarme con quienes fueron mis maestros.
Siempre tuve interés por los trabajos técnicos, así que, al mismo tiempo que estudiaba, trabajé con la Escuela de Música Popular de Avellaneda en escenarios y festivales. Me desenvolví en producción, sonido, gestión y organización, lo que fue clave para comprender las diferentes perspectivas del medio y explotar habilidades prácticas.
Como músico sesionista toqué y grabé con artistas de folklore, rock, reggae, tango, fado, músicas de Brasil, Perú y el Río de la Plata. También desarrollé música para cine, teatro, eventos y performances de circo.
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VIAJES QUE ME MARCARON
-Viajé por EEUU, Corea del Sur, Brasil, Uruguay y toda la Argentina, varias veces. Siempre conecté con los paisajes, las microhistorias de pueblo y lo cotidiano, lo que hace que un lugar sea ese lugar.
-Más allá de los escenarios, fui conectando en cada lugar con un aspecto mío, algo a recuperar, algo a potenciar, algo que hoy encuentro en donde estoy.
-Entre las experiencias que me marcaron recupero quedarme varado en NY y perderme en el Harlem, conectar con una familia de luthiers en un pueblo Koreano, entrar a las 4am en un templo perdido en un barrio pequeño de la provincia de Yeosu y ver a un grupo de monjes comenzando la ceremonia por el nacimiento de Siddhartha Gautama (Buda), organizar una clínica de 3 días en un barrio de Salvador Bahía con el ejército en la calle, o ver desde el balcón de una casa en Río Vermelho los cortejos y tributos a Iemanjá el 2 de febrero.
Trascendental es lo que ocurre viaje adentro y lo que me hace volver.
ALGUNAS PARTICIPACIONES CLAVES
En 2008 formamos junto a Alfredo Piro Guitarra Negra, un homenaje a Alfredo Zitarrosa. Tocar milonga me vinculó al ambiente del tango, poco habitual para los instrumentos que elegí, pero me volvió más versátil en cuanto a la creatividad, la búsqueda de tímbricas y texturas, además de sumar recursos técnicos y estilísticos.
-En 2013 formamos el grupo Tia Juanita con amigxs, en donde pude plasmar varias ideas que venía desarrollando. Con ellxs viajamos a New York y Chicago, en donde pude encontrar la música en cada rincón, manifestaciones del arte moderno y la cultura del símbolo por doquier, además de conocer la historia de un país que marca el ritmo de la economía y el crecimiento destructivo del mundo. Se sumaron nuevos elementos a la manera de pensar y escuchar y conecté con diferentes realidades musicales, sociales y culturales que cambiaron mi perspectiva.
-En 2017, 2018 y 2019 trabajé, junto con el director Matías Jaime como coach y entrenador de la compañía de danza Malevo. Me dediqué al armado de secuencias coreográficas con bombo legüero y sumando otros instrumentos de percusión. A partir de la creación de maquetas y grabación de pistas se desplegó el trabajo visual y coreográfico, lo cual me cambió la mirada sobre la escena y el rol que podía ocupar desde la creación.
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¿QUÉ HAGO?
Me tocó jugar, y pocas veces dije que no. Siempre me tomé lo lúdico en serio y hoy busco conectar a otros con el juego inocente, genuino y despojado. Me gusta integrar y en el presente lo hago desde mis proyectos.
Hoy, dirijo una cooperativa de gestión cultural, producción y enseñanza en el Valle de Paravachsca.
Además, llevo adelante 2 proyectos musicales, ademas realizo grabaciones para varios artistas, y enseño en mi estudio y en barrios en donde comparto mi experiencia combinada con los lenguajes que el presente ofrece.
Pero, sobre todas las cosas, puedo decir que busco compartir música, nutrir y nutrirme de las personas que esta me acerca, que fue lo primero que encontré al tocar un instrumento. Busco construir identidad, pertenencia, sentir que aporto creatividad desde una pequeña acción repetitiva.
¿CÓMO TRABAJO?
Pongo en juego, conecto, hago aleaciones.
En la construcción del sonido juego con materialidades y sonidos que me rodean, y los combino, preferentemente con instrumentos de percusión nativos y elementos sonoros circundantes.
Al momento de crear, priorizo texturas y entramados rítmicos/tímbricos. Conecto pulsos inspiracionales del contexto, potencia discursiva y disparadores emocionales.
Intento crear desde lo que me genera un estímulo o propuesta (una canción, poema, un trabajo audiovisual, un grupo de personas dispuestas hacer música, etc.) y vincularlo con la idea de sonidos familiares que puedan conectar al oyente con eso que está vivenciando, con eso que observa.
En las propuestas grupales como los ensambles, procuro habilitar la sinergia del encuentro interpersonal en conexión con la realidad y el contexto. En esas instancias también se nutre un proceso investigativo con base en las aleaciones y la experimentación para potenciar.
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